En un contexto de alta
volatilidad económica y creciente presión sobre los precios, las principales
petroleras que operan en Argentina preparan un nuevo aumento en los
combustibles, que se aplicaría en las próximas semanas. Sin embargo, desde las
cámaras de estaciones de servicio advierten que, incluso con este ajuste, los
precios en surtidor mantienen un "atraso crítico" frente
a los costos reales, lo que podría generar rupturas en la cadena de
suministro y el cierre de expendios en zonas menos rentables.
El problema del "precio político"
Según fuentes del
sector, el valor de venta al público no se alinea con los costos actuales, que
incluyen no solo el precio internacional del crudo y los biocombustibles, sino
también impuestos, fletes y márgenes operativos. "Cada aumento
autorizado llega tarde y es insuficiente. Hoy, muchas estaciones trabajan al
límite de la rentabilidad", explicó un referente de la Cámara de
Expendedores de Hidrocarburos.
El atraso se arrastra
desde hace meses, en parte por la política de controles de precios y los plazos
que demoran las petroleras en trasladar las subas a las estaciones. Esto ha
llevado a que, en algunas regiones, ya se registren faltantes
esporádicos de naftas premium o gasoil de alto rendimiento, ya que los
distribuidores priorizan zonas con mayor demanda.
El impacto en los consumidores y la economía
Para los usuarios, el
aumento implicará un nuevo golpe al bolsillo, en un momento donde
la inflación no da tregua y los precios de otros servicios esenciales, como el
transporte y la energía, también están en alza. Se estima que, en lo que va del
año, los combustibles acumulan incrementos superiores al 40%,
aunque aún por debajo de la devaluación del peso y el aumento de costos
internos.
Algunos analistas
señalan que, si no se corrige la brecha, el Estado podría verse
obligado a incrementar los subsidios a las petroleras para evitar una
crisis de abastecimiento, lo que generaría más presión fiscal. Mientras tanto,
las estaciones de servicio piden "una política de precios más dinámica" que
evite estos desfases y garantice la sostenibilidad del sector.
¿Qué esperar en los próximos meses?
Todo indica que los
combustibles seguirán en una tendencia alcista, impulsados por la
suba del barril a nivel global y la depreciación del peso. Sin embargo, el gran
interrogante es si los ajustes llegarán a tiempo para evitar un colapso
en la red de expendios, especialmente en el interior del país, donde los
márgenes son más ajustados.
Por ahora, el Gobierno
no ha hecho declaraciones oficiales, pero fuentes cercanas al Ministerio de
Economía reconocen que el tema está en discusión, en medio de la tensión
entre contener la inflación y evitar un desabastecimiento energético.